Síntesis argumental

Postal Hisotrias para no salir de casa

En una calurosa tarde de diciembre, en vísperas de Navidad, un linyera comienza a armar un árbol navideño en la placita en la que suele dormir. Cuando los vecinos del edificio lindante (habitantes de tres departamentos diferentes) lo notan, comienzan a interesarse por sus movimientos y a crear historias que los explican. Éstas, intercaladas de escena en escena, ofician de disparador para que sus vidas cambien.

En el primer departamento habita una pareja que convive desde hace años. Lisi (33) y Esteban (33) atraviesan un período de desidia ante el desempleo del segundo y las ganas de agrandar la familia de la primera. Para cambiar la situación, Lisi trata de encontrarle trabajo a Esteban, explicándole lo importante que eso sería para ambos, pero aquél encuentra diversas excusas para quedarse en casa componiendo canciones. Frente a la presencia del linyera, Esteban comienza a obsesionarse, viendo en él a un importante productor musical que, por estrés o en pos de evadir sus responsabilidades, decide disfrazarse de ciruja para desconectarse del mundo de a ratos en la placita. La delirante historia, cree Esteban, podría ser su salvación: si logra desenmascararlo y hacerse amigo, triunfaría en su vocación como músico junto al linyera. Pero su plan no hace más que alejarlo definitivamente de Lisi, quien -harta de sus excusas y parálisis- sale en busca del linyera, dejándolo en su lugar dentro del departamento que abandona.

En el segundo departamento, Porota (70) y Alfonso (50) llevan adelante un matrimonio tácito de madre e hijo. Porota, preocupada por la eterna soltería de su hijo y temiendo morirse dejándolo solo, se hunde en una profunda tristeza de la cual Alfonso intenta sacarla, usando a su favor la figura del linyera. Con ella, empieza a tejer  fantasiosos y románticos relatos para entretenerla, haciéndole creer que el indigente es el padre heroico de una supuesta novia con la cual solo le esperan días de rosas. A través de estas historias construidas para Porota, madre e hijo se animan a pensar temas dolorosos y nunca hablados, como el abandono del padre de Alfonso, hecho que hace que afloje la tristeza de Porota.

En el tercer departamento viven las hermanas Luciana (18) y Gaita (17), quienes, tras haberle prendido fuego el saco al director de su colegio secundario, emprenden la huída del hogar, escondiéndose en la terraza del edificio donde montan un improvisado refugio repleto de coca-cola y con algunos alfajores como alimento. Su plan es evitar la reprimenda por parte de su madre, valiéndose del paso de los días, el susto por su desaparición y la llegada de la Navidad como factores atenuantes de la ira materna. Es a las pocas horas de haber llegado a su escondite cuando la mirada de ambas se posan en el linyera, en quien comienzan a vislumbrar un posible delator (por creer ver cómo le muestra a su madre dónde se esconden) o posible aliado (al descubrir que no las delata, si no que guarda el secreto). Las jornadas se suceden sin la aparición de la madre, por lo que el acto de rebelión de las hermanas se convierte en un evento que pasa desapercibido en el núcleo familiar. Ante la indiferencia, las hermanas comprenden la traumática y definitiva ausencia materna.

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